Y una noche volvió a gritar, Y como lo gritó !! Leandro Lázzaro, el goleador de Tigre, ese del que tanto necesitaba el equipo para sumar en la red, y principalmente en ambas tablas (la del torneo y la de los promedios) se reencontro con la red. Y que mejor momento para hacerlo que este, cuando Tigre estaba frente a una posibilidad inmejorable de levantar en lo anímico, por lo que representa vencer a un rival que será directo en la lucha por mantener la categoría.
El delantero había convertido por última vez ante su ex equipo, Nueva Chicago, el 21 de junio (hace 92 días) en el encuentro de ida de la Promoción. Si bien el tiempo transcurrido sin gritar un gol en partidos oficiales fue mucho, no hay que olvidar que el Matador sólo había jugado cinco partidos hasta ayer (la vuelta por la Promo y las primeras cuatro fechas del Apertura). “Espero que se me abra el arco, para tranquilidad de todos. Y ojalá que después lleguen más goles”.
De esta forma, el nueve de Tigre había transmitido su sentimiento previo al encuentro con Olimpo. Por suerte para él, pero más para los de Victoria, su deseo, un pedido quizá sin destinatario, se transformó en lo que expresaron todos las almas rojas y azules que viajaron hasta Bahía: un grito de gol… Y por qué no de desahogo. Vale un montón.



