Leandro Lázzaro, “El nueve de oro”.

Lazzaro llegó a las dos cifras en la cuenta personal, pero no se conforma con eso. Se retrasa y reparte juego para sus compañeros: “A veces me visto de asistidor”.

nueve-de-oro.jpgSus objetivos principales son los arcos. Esos que vulneró diez veces a lo largo del Apertura. Esos, a cuyas redes hizo temblar con toda su potencia. Pero los tres palos no son todo a lo que Leandro Lazzaro apunta cada vez que recibe la pelota. El goleador de Tigre, buen conocedor del sacrificio, no sólo piensa en aumentar su cuenta personal, sino que también reparte juego para que sus compañeros sean los encargados de gritar. Y así lo confirmó en el 2-1 a Boca, cuando fue el encargado de asistir a Morel para el gol de la victoria. En una charla con Olé habló sobre su otro rol en el Matador.
 

— No sólo goleador, sino que también asistís…
— Sí, tengo la suerte de que ya fueron varias las veces que pude hacerlo; a veces me visto de asistidor. Es algo extra que aporto para el equipo. Asistir a los compañeros también es muy lindo, te da orgullo.

—¿Te gusta retrasarte a buscar la pelota?
—Me encanta el contacto con la pelota, para no quedarme siempre estático esperando que me llegue allá arriba. Me gusta moverme por el frente de ataque y no sólo depender de los centros. Trato de jugar, porque en definitiva es lo que sabemos hacer.

 — No es común que un delantero con tu físico tenga buena técnica…
—Con la edad que tengo (33) fui aprendiendo muchas cosas de todos los lugares en los que estuve. Rescaté un poco de cada cultura futbolística en la que me tocó estar: Italia, República Checa… La experiencia sirve mucho, sobre todo cuando no tenés la técnica de Messi, je. Así, forzosamente, aprendés a pararte de diferentes modos, a perfilarte mejor.
—¿Nunca se dio por jugar de volante?
—No, siempre fui delantero, por afuera, por izquierda o por derecha… Nunca jugué más retrasado; siempre con un enganche atrás. De todos modos, en Tigre no tenemos puestos fijos: rotamos mucho con Ereros, Morel, o Ayala. Tengola libertad de moverme porque no tengo la obligación de quedarme fijo en un lugar.

—Llegaste a las dos cifras con diez goles, ¿ahora?
—A seguir tratando de convertir, je. Trataré de hacer otro y aumentar el promedio de gol. Como siempre, eso sirve si se beneficia el equipo. Lamentablemente, si no convertís siendo delantero no vale mucho jugar bien. El gol es clave.

—¿Cuándo se termina el torneo?
—Esperemos que el miércoles. Uno siempre quiere un poco más. Para eso tenemos que esperar el milagro de mañana. Qué importan las vacaciones o si tenemos menos días, si eso significa terminar el torneo con el título bajo el brazo.

Fuente: Diario Ole.

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