Diego Cagna, sensaciones compartidas.

En ese vestuario azul y rojo de la cancha de Tigre que hoy es su casa, entre botines y camisetas recién usadas, de golpe aparecen mil recuerdos en azul y oro. Cada foto le ilumina la cara y le dispara una historia. Cada una de esas imágenes que además de algo más joven lo muestran campeón con Boca, le arrancan una sonrisa. Pero ninguna como ésa que lo tiene con los pelos azules y amarillos: “¡Qué locura! Mirá el Flaco (Schiavi), y Carlitos (Tevez)… Esa misma noche, después de ganarle al Milan, mandamos a comprar unas tinturas y nos hicimos eso en la cabeza. El azul quedó medio celestón, cualquier cosa, pero valía todo. Me acuerdo de que cuando volvimos, al día siguiente, tuve que ir a una peluquería para teñirme bien porque tenía cualquier cosa”. Diego Cagna ganó nueve títulos con Boca, formó parte de un equipo que marcó una época, pero sin embargo no son las vueltas lo que recuerda con más cariño. Hoy, a horas de volver a la Bombonera, ahora por primera vez como técnico, lo que lo invade es la alegría del recuerdo de aquellos pequeños momentos.

-¿Cuánto hace que no vas a La Boca?
-La última vez fue con Lanús en el campeonato de La Volpe, porque me dieron una plaqueta. Después jugamos acá contra Boca, le ganamos y ahora va ser la primera vez como técnico en la cancha de Boca. No sé si será raro, por ahí emocionante, porque imagino que me van a recibir bien. Obvio que antes del partido, mientras entrás a la cancha, se te vienen un montón de cosas a la cabeza, pero después se termina todo. Y voy a querer que gane Tigre.

-¿Se le puede ganar dos veces y después dirigirlo? ¿No es abuso?
-Je, je… Hay que ver si no se enojan. Pero yo quiero ganar. Encima tendremos a favor que ya van a haber jugado todos y sabremos si podemos entrar o no a la Copas.

-¿Qué balance hacés de tu primer año de DT?
-A medida que vas agarrando experiencia, te vas sintiendo mejor. A mí al principio me costó un poco y después me acostumbré. Son experiencias que te hacen como técnico. Pero desde los resultados, muy contento, porque mantuvimos la categoría mucho antes de lo previsto y tenemos chances de entrar a la Sudamericana.

-¿Es un milagro Tigre?
-No, no creo. Hemos tenido grandes jugadores que por ahí ustedes no conocían, pero se dieron a conocer y demostraron lo que son como profesionales. Nos ayudaron mucho los resultados de entrada para ganar confianza. Lo seguro es que siempre fuimos protagonistas.

-Acá construiste un lugar con tranquilidad y donde parecés muy cómodo. ¿Va a ser difícil irte?
-Sí, y por ahora mi idea es seguir acá. Obviamente que después, en base a ofertas, uno puede cambiar. A veces te ofrecen un montón de guita y te tienta… Pero seguro que me va a costar mucho irme, porque es mi primer club como técnico y viví muchas cosas lindas. Al igual que me costó cuando era jugador en otros clubes.

-¿A qué distancia ves a Boca en tu carrera?
-La verdad es que no lo pienso. Si se da en algún momento, bienvenido sea. Pero no me puse ni una meta ni un tiempo. Ahora pienso en Tigre.

-¿No soñás con ganar todo también como técnico de Boca?
-El tema de ganar es otra cosa. Yo estoy acá en Tigre y quiero ganar. Quiero salir campeón, jugar una Copa y ganarla… También me gustaría dirigir la Selección, ganar la Copa del Mundo. Me gustaría ganar todo como técnico.

-Con Ischia compartiste el comienzo de la era Bianchi. ¿Qué recuerdos tenés?
-Los mejores. El estaba muy cerca del plantel y teníamos mucha confianza. Pero me acuerdo de que una vez estábamos en un picado y me salió “No, boludo”. Y me quedé duro, porque tampoco había tanta confianza y era el ayudante de Bianchi, por eso inmediatamente le pedí perdón muy serio. Y me dijo que estaba todo bien. Es un tipo excelente.

-¿Esa relación cercana al jugador la aprendiste de Bianchi e Ischia?
-Puede ser, pero también porque estoy cerca en edad de mis jugadores y por mi forma de ser. Creo que el factor fundamental es que yo soy así. Me gusta que ellos se sientan respaldados y eso acá me resultó.

-Cuando lo saludes a Ischia, ¿le vas a decir que se quede tranquilo, que todavía no vas a dirigir a Boca?
-No hace falta decir esas cosas. Ischia está muy bien donde está. Está haciendo las cosas muy bien y espero que lo siga haciendo, porque la verdad que se lo merece, porque es un buen tipo.

-¿Cómo viste el semestre de Boca de afuera?
-La producción de Boca fue muy buena y dejaron una imagen muy positiva para todos. Allá en Brasil merecieron ganarle claramente a Fluminense y no se pudo por esas cosas. Pero Boca se fue de la Copa con la frente muy alta.

-Vos pasaste un semestre sin ganar nada en Boca. ¿Eso condiciona para el siguiente?
-No, porque si ganás también estás condicionado. Siempre hay que ganar, tanto en Boca como en River. Nosotros ganamos la Copa, un torneo y la Intercontinental y al semestre siguiente teníamos que ganar la Copa de nuevo. Boca es así.

-¿River fue el mejor?
-Es raro que un campeón no sea justo ganador. Hay 19 partidos donde generalmente gana el mejor. Lo que se puede rescatar es la vocación que tuvo el Cholo de siempre ir a buscar y ser ofensivo con sus esquemas.

-¿Vos preferís algo más simple desde lo táctico?
-No, la verdad que me da lo mismo. A mí me gusta el esquema que te hace ganar. A River le dio resultado ese sistema y le tocó ser campeón. Yo nunca había jugado con tres atrás y acá me funcionó bárbaro. Lo que no quiere decir que siempre uses el mismo esquema& Hay un montón de variantes, depende de los jugadores.

-Cuando desde River dicen que lo que importan son los torneos locales, ¿qué pensás?
-Cada uno se agarra de lo que tiene.

-¿Pero vale más una Copa o un torneo?
-Para mí la Libertadores, y no porque la haya ganado más veces Boca, sino porque tiene un valor internacional. Pero obvio que River se va a agarrar de lo que gana.

-El domingo estuviste con Riquelme en el vestuario, en el Monumental. ¿Por qué siempre está en el medio de una polémica?
-No sé, yo lo vi el otro día en River, después del partido. Hacía mucho que no hablábamos. Pero no sé por qué sale todo eso.

-¿Es difícil convivir con Román?
-De chico, no era difícil. Cuando estuvimos juntos en Boca, él recién empezaba, estaba arrancando en Primera, y no tuvimos problemas. Hay que ver cómo es ahora de grande. En el Villareal conmigo estuvo todo bien. Hay que estar ahí adentro para saber. Yo estuve en vestuarios de los que la prensa dijo cosas que no eran ciertas y otras que sí lo eran. Hay que estar ahí.

-¿Y él te dijo algo?
-No, la verdad que no hablamos de eso. Hablamos del partido, de Tigre…

-¿Lo tentaste para traerlo a Tigre?
-Sería bueno, je, je… Pero es un poco caro. No creo que Boca nos haga el favor, je…

-¿Qué jugador de ese ciclo de Boca te gustaría dirigir?
-Me los traería a todos, porque son mis amigos. A Palermo, al Flaco, al Negro Ibarra… A todos me gustaría tenerlos.

-Si se les dan los resultados que necesitan, y ustedes ganan en la Bombonera, podrían clasificarse a la Copa Sudamericana. ¿Ese gol a Boca se grita o no?
-Vamos a tratar de no gritarlo… Es difícil en ese momento, pero hay que estar tranquilos. En el torneo pasado, cuando peleábamos el campeonato, se me escapó un poquito. Pero hay que tratar de pensar y no gritarlo.

Fuente: Diario Ole.

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