Newell’s 2 – Tigre 0. “La Lepra pudo con el Tigre”.

Newell’s acrecentó su ilusión de pelear por el Apertura luego de vencer 2-0 a Tigre como local y quedar como escolta del líder San Lorenzo, a cinco unidades. De la mano de un brillante Cristian Fabbiani, los rosarinos se impusieron con claridad y entraron en la pelea.

No por casualidad Newell´s desbordaba de confianza en la previa del duelo. Gracias a otra actuación sólida y contundente, el equipo de Fernando Gamboa ratificó que halló el esquema y sus intérpretes ideales. Con un faro ofensivo como Cristian Fabbiani, la creación del joven Leandro Torres y la velocidad de Diego Torres como estandartes, la Lepra construyó un circuito de juego que toma altura con cada presentación. Ante un rival entonado y sólido como Tigre, la Lepra sacó a relucir sus herramientas y marcó diferencias.

Las bandas de Tigre, cubiertas por Jerez y Arruabarrena, fueron el blanco para el apetito de Newell’s, que procuró no caer en la desesperación y fabricó los frutos que luego disfrutó. A los 27, Aguilar mandó un centro al área, Fabbiani la bajó de pecho y Diego Torres puso el 1-0. Una jugada colectiva magnífica que cristalizó la brecha que había hasta ese momento. Lejos de conformarse, el local mantuvo su actitud incisiva pero dejó groseros espacios atrás que no pudieron usufructuar Nicolás Torres y Martín Morel en dos réplicas.

Cuando restaban sólo dos minutos para el entretiempo, Fabbiani desató un show de fútbol en un puñado de segundos. Luego de recibir la pelota, el Ogro gambeteó varios rivales, desbordó con su potencia por la derecha y buscó a Vangioni por el segundo palo. El volante izquierdo tocó con autoridad hacia la red y todas las felicitaciones recayeron en el ex delantero de Lanús.

El segundo periodo pareció de más. A pesar de que el marcador no prohibía una levantada, Tigre jamás consiguió merodear el descuento porque sus puntas siempre jugaron muy aislados. También resultó la clave la presión rojinegra guiada por Bernardello, el patrón del mediocampo. Sin sufrir complicaciones atrás, Newell’s se dio el lujo de monopolizar la pelota con comodidad y los “ole” de la gente bajaron de la tribuna del Coloso.

La euforia desatada por el rendimiento de sus jugadores casi resulta contraproducente, ya que a poco del final abundaron los fuegos artificiales. Lunati amagó con suspender el partido debido al humo que inundó el campo de juego. Luego de varios minutos, el encuentro retomó su rutina y el anfitrión pudo liquidar la historia si Islas no hubiera estado atento. El pitazo final expandió la satisfacción por medio Rosario, porque Newell’s quedó segundo y sumó su segunda victoria consecutiva.

De Tigre, relegado, derrotado, puede decirse (tras darle el pésame) que Giménez jamás lo ayudó a Arruabarrena (segundo pésame), que los centrales jamás pudieron ante la engañosa lentitud de Fabbiani y que Blanco no es Castaño. Que el siempre paciente equipo de Cagna sólo logró atacar, con dos contras, a la salida de dos tiros libres en contra (el único error del local, que retrocedió mal) y Peratta se le burló ambas veces, eso fue Tigre en Rosario.

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