El chino Luna, el goleador.

No hace ostentación de sus virtudes. Es humilde (“y equilibrado”, aclara) y así se muestra. No se deprime ni se deprimió cuando sufrió el descenso con Quilmes hace un año, aunque haya sido un golpe duro. Y no se cree un crack hoy, pese a sus goles salvapartidos (uno a Independiente, dos a Central y dos a River). “Fenómenos son Messi, Ronaldinho… Yo soy un laburante más, un profesional más, un deportista más… En cinco años no se acordará más nadie de mí, je”, dice con su habitual modestia.

Carlos Luna no sólo se luce por sus gritos en Tigre: también por el sacrificio que lo hizo estar cerca del sueño de salir campeón. Se bancó las criminales patadas de los torneos por plata que jugaba en Piquillín, Córdoba, cuando tenía apenas 12 años e integraba el equipo de los amigos del tío. Ahí lo vieron y lo trajeron a Buenos Aires para probarse en Español, donde lo acobijaron en la pensión en la que tuvo que comer pan duro. Hasta que el club quebró y lo dejaron en la calle. No se rindió y pasó por All Boys hasta llegar a Tigre. Y se convirtió en ídolo del Matador ese 27 de noviembre de 2004 (“Día del hincha de Tigre”), cuando, con un gol suyo, le dio el título del Apertura de la Primera B. “El amor con la gente es mutuo. Nunca me agrandé y por eso me quieren”, le cuenta el Chino, de 26 años, a Olé. Después de pasar por Racing (“Ahí me fue mal y punto”, sentencia) y por el Elche de España (“Fue una experiencia bárbara”, destaca), volvió a su casa a “tratar de cumplir el sueño de salir campeón con Tigre”. La meta del Chino de hacerle la casita a su mamá está cumplida. Y para conseguirlo, este pibe que no tiene un sueldo top ni mucho menos, ahorró peso a peso, se ganó el sueldo con el lomo y no gastó en premios extras… “¿Incentivación? No tengo ni un peso… Así que no pondría”, sonríe, dejando en claro que su dinero lo invierte en sus necesidades y en las de su familia. Y, además, que Tigre no depende de nadie…


-¿Cómo hacen para tener los pies sobre la tierra?
-Aún no logramos nada. Desde hace cuatro años Tigre viene siendo protagonista, tanto en el Ascenso como en Primera… No es sorprendente esto.

-¿Asumiste que por tus goles te convertiste en una pieza clave?
-No, el equipo es clave. Me había propuesto ayudar a mis compañeros cuando me tocara jugar, así que estoy muy contento por eso. Todo lo demás es el logro del trabajo del grupo.

-Cuando descendiste con Quilmes, ¿imaginabas que podías estar acá?
-El fútbol son momentos, hay que tener la cabeza fría. En Quilmes hice los mismos goles que acá. La diferencia es que éstos sirvieron; los otros, no. Pero siempre confié en mí.

-¿Te considerás un gran goleador?
-No sé. Tengo más que algunos y menos que otros. Pero por algo donde estuve me terminaron queriendo los entrenadores. Cuando me fue mal me la banqué y ahora no me la creo.

-¿Qué te genera que te griten “fenómeno”?
-Cuando descendí con Quilmes no podía salir a la calle de la angustia que tenía, hoy no puedo salir por lo de fenómeno, je. Hay que buscar un equilibrio.

-¿Preferís una final o un triangular?
-No pienso más allá del partido con Banfield.

-¿Cómo te ves el lunes?
-Quiero ganar el domingo… No hay que tener miedo. Si perdemos, somos unos hijos de puta.

-Elegí el gol más lindo que hiciste.
-El que voy a hacer el domingo, je

2 respuestas a El chino Luna, el goleador.

  1. alejandro dice:

    luna sos el mejor jugador de tigre

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